jueves, 3 de septiembre de 2015

"Si tienen que disfrazarse de pirata, me disfrazo con ellos"

Terminemos el decálogo...


7. "Si tienen que disfrazarse de pirata... , me disfrazo con ellos"

"Con diez cañones por banda
viento en popa a toda vela..."




<< Soy David, tengo 9 años y soy un alumno de este aula; os hablo ahora yo, no el aula. Quiero contaros una anécdota.
Hubo un día durante el curso en el que la maestra nos mandó estudiar esa poesía tan conocida y  teatrera. Para que fuera más divertido, propuso traer algún accesorio que nos ayudara a meternos en el papel cuando la fuéramos a recitar: parche en el ojo, garfio, pata de palo... cualquier complemento sirve y es aceptado si pertenece al mundo pirata.
Yo me animé bastante, pues me daba mucha vergüenza recitar y se me da muy mal memoriza;, otros no se ilusionaron lo esperado, pues aun así debían estudiarla... Entonces, la maestra dijo algo que llamó la atención y con lo que nos quedamos algo perplejos:
- Yo también me disfrazaré de pirata.
Mis compi y yo nos miramos, le pregunté a la seño si lo que estaba diciendo era cierto... Y sí señor, llegó el día.
Cuando entramos por la puerta de la clase, mi maestra estaba caracterizada con un pañuelo de pirata en su cabeza, un garfio en la mano, un parche negro en el ojo...
Nos quedamos algo asombrados al comprobar que ¡¡la señorita había cumplido lo dicho!!, estaba disfrazada de pirata escuchando las poesías de cada uno de nosotros... Cuando empezó el primero de mis compañeros a recitar comenzó a sonar la música de "Piratas del Caribe", luego en el descanso sonaba la de ¡¡Bob Esponja!!...

Fue súper divertido y lo mejor es que todos nos habíamos estudiado la poesía (aunque algunos la recitaron mejor que otros, jeje). >>

8. "Si le gusta el baloncesto... ya tengo en mis manos un balón"

Desanimada, desilusionada, sin ganas de ir al colegio por el escaso resultado que obtiene a cambio de un gran esfuerzo, con una autoestima que se arrastra cada vez más, con el calificativo de "la tonta de la clase" en su aula ordinaria... De esta forma llega una alumna al aula de PT.
Cambiamos estrategias, trabajamos junto a ella, pero... lo primero: ¿qué te gusta? Es genial en baloncesto, es una atleta nata y le encantan todos los deportes.
- ¿Te gusta el baloncesto? Pues a baloncesto vamos a jugar. 
La chica se entusiasma, se le alegran los ojos, se siente valorada... la maestra ya se la ha ganado, la alumna ya asiste al colegio con más ganas, hace las tareas sabiendo que van a tener resultado porque alguien le va a ayudar a su altura... y porque la maestra va a jugar con ella en el patio, las dos solas o quizás con algún compañero más; elegirán algunas horas al trimestre donde pueda demostrar que tiene talento, que sí que vale para algo, donde su autoestima suba y su confianza se afiance para luego retomar las clases cada día.



9. "Si no da ni una... ¡al patio a correr!"


Examen final, uno de esos pocos al trimestre, ya que la maestra valora el examen como un recurso más y no el único. Pero en este caso, hay un alumno que no se concentra, su trastorno no se lo permite, no para de mover las piernas, hacer bailar el lápiz, lee una y otra vez el mismo ejercicio... Lleva ya un rato intentando hacer unas cuentas, pero no termina...
Al cabo de una hora, el alumno no ha terminado ni la mitad del examen, aun con la maestra a su lado, indicando, controlando el tiempo de forma lúdica... pero ya le cuesta mucho concentrarse. Pues entonces... ¡a correr! En medio del examen la maestra ordena, a los alumnos que aún no han terminado, que suelten el lápiz, dejen todo exactamente como está y salen todos al patio a respirar, a correr y soltar nervios, a relajarse... Asombrados pero contentos, los alumnos hacen caso y en el patio quedan las tensiones acumuladas en una hora, volviendo al examen relajados y con mayor confianza.



10. "Si se aburre... yo también"


En último lugar colocamos el lema del que salen todos los demás: si el alumno se aburre, yo también... 
Es muy común que, en general, no guste el cole, es común que digan que las clases son un rollo... ¡¡pues somos profesores, en nuestras manos está cambiar esto!!
Ideando nuevas estrategias, nuevas formas de llevar al aula los conceptos, las asignaturas. ¿Cómo me hubiera gustado a mí que hubieran sido las clases cuando era pequeño?

Por ejemplo, ¿qué buscamos cuando asistimos a un curso de formación? Casi todos responderíamos: una base teórica, complementada con mucha práctica y, sobre todo, debe llamar la atención y ser provechoso. ¿Por qué no aplicamos estos deseos en nuestras aulas? Es genial ofrecer nuevas estrategias pero, sobre todo, es genial darles espacio para que sean los alumnos quienes aporten, quienes descubran, nuevos retos, sorpresas...
Dejémosles que nos cuenten, démosles tiempo para charlar, comentar, preguntar...


En las próximas entradas presentaremos cómo se pueden convertir tareas cotidianas y aburridas en retos divertidos, emocionantes o, al menos, motivadores.

"POR UNA EDUCACIÓN SIN NECESIDADES"



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