miércoles, 5 de agosto de 2015

"Si tiene la camiseta al revés y no le importa, a mí tampoco me importará"

Continuando con la filosofía de nuestro amigo Bruce Lee (ver artículo justamente anterior a éste), hablemos de alumnos con altas capacidades dedicándoles otros tres apartados. Empecemos esta vez por el número 4 para continuar las situaciones expuestas en el artículo anterior, donde hemos presentado los 3 primeros; de este modo, llegaremos poco a poco hasta 10, convirtiéndolo así en una especie de decálogo de la empatía en la escuela. ¡¡Decálogo de la empatía!! Vamos a ello.

CONTINUACIÓN DEL DECÁLOGO DE LA EMPATÍA

4. "Si quiere aprender a leer, le doy un libro y leo con ella"

En este punto contaremos brevemente dos anécdotas que lo simbolizan. La primera historia se narra sola visualizando este vídeo ya publicado en otra fecha: 
Este relato está aún por continuar, pero ya se han puesto manos a la obra. A esta niña le encanta aprender, quiere saber y, ¿qué sitio mejor donde poder aprender que el cole? Hay que devolverle la ilusión en la escuela.
La segunda historia nos cuenta la curiosidad de un alumno de 4º de primaria, una curiosidad constante que él mismo, con sus investigaciones, va resolviendo. En este caso, el alumno pide a la maestra investigar sobre las enfermedades cerebrales y exponerlas a su clase con un power point. ¡Genial! La maestra se sienta con él unos minutos para ayudarle a programar su trabajo y para darle algunas indicaciones sobre las funciones del power point que aún no conoce.
Cuando lo termina, lo expone. Este archivo contenía incluso juegos del estilo de "brain training". La maestra le muestra su satisfacción y cuelga en internet el trabajo del alumno... Posteriormente, piden a sus padres autorización para la realización de un blog, pues el alumno quiere mostrar él mismo sus trabajos a todos los demás. Ya está pensando en el próximo... 

5. "Si tiene la camiseta al revés y no le importa, a mí tampoco me importará"

5 de junio, día del medio ambiente, todos los alumnos deben traer camiseta verde.
Un alumno de 6º de primaria con altas capacidades entra nervioso, ilusionado y hablando sin descanso, contándole a la maestra detalles de todo lo que ha hecho y tiene pensado hacer... La maestra le escucha atentamente, acompaña su ilusión, pero cuando el niño se detiene un segundo para coger aliento y seguir hablando, la maestra le advierte de que tiene puesta su camiseta verde doblemente al revés (etiqueta debajo de la barbilla).
Este niño la mira, dice resignado que ya lo sabe, que se lo han dicho muchas veces todos los que le han visto en clase... pero que no le importa, que ya se la cambiará, que eso ahora no es relevante. 
La maestra le mira, le hace un gesto con la mano indicando que pare de hablar un momento, y le dice:
"Por supuesto que no es relevante, no tiene ninguna importancia y estoy deseando ver lo que traes hoy. Por mí, personalmente, la camiseta podría esperar, pero desgraciadamente por el resto de la sociedad, no... y por la camiseta tampoco, a ella la han fabricado para que sea puesta del derecho, ¿no crees? (guiño por parte de la maestra con complicidad, ya que inserta un tono de humor). No te van a dejar tranquilo hasta que te la pongas bien, ya estás en 6º y hemos hablado de lo que eso supone... Ve al baño, cámbiate la camiseta y después seguiremos con lo que realmente nos importa."
El alumno va corriendo al baño, tarda segundos en volver con la camiseta al derecho y sigue hablando sin parar... La maestra le escucha maravillada.

6. "Si le interesan los cuadros del museo Thyssen, a mí me encantarán"

Un alumno de 5 años con altas capacidades conoce a la maestra de PT. Esta maestra lo primero que hace es investigar qué le gusta al niño, cuáles son sus intereses y se esfuerza por ganarse su confianza.
Entonces el alumno, encantado de que le pregunten y le den opciones (pues hasta ahora sólo le imponían), le cuenta que su abuela le regaló el año pasado un libro que le encanta y que no se cansa de verlo. La maestra le pide, por favor, que lo traiga a clase, si su mamá le deja, para que ella lo lea, que está deseando que le muestre sus páginas. Al alumno se le iluminan los ojos y responde un SÍ rotundo.
Al día siguiente trae el libro. La maestra queda perpleja, su asombro es inesperado al comprobar del libro que se trata: 
Este libro recorre 29 obras de arte de las colecciones Thyssen-Bornemisza y Carmen Thyssen-Bornemisza por orden cronólogico y alfabético. Cada doble página corresponde a una letra y una obra (la a de ángel; la b de barco; la c de caballero...). Al final del libro hay una guía con explicaciones sobre cada cuadro realizada por la responsable del Programa Didáctico del Museo Thyssen-Bornemisza.

El alumno va pasando lentamente las páginas, comentando, admirando y, entonces, se para en una de ellas, creo recordar que era la que corresponde a la letra O, y se queda quieto, ensimismado, mirando el cuadro y dice:
"Mira, señorita, éste es el que más me gusta". La maestra mira el cuadro, es un poco abstracto, diferente a los demás...
Cuando terminan de verlo, la mestra le dice: "Me encanta este libro, es genial, no esperaba que fuera tan maravilloso"
Y el alumno le contesta: "Menos mal, señorita, que a alguien le gusta, porque el año pasado lo traía para enseñárselo a mis amigos y a ninguno le gustaba demasiado."


CONTINUARÁ...

martes, 4 de agosto de 2015

Si él se quita los zapatos, yo me los quito primero

"Vacía tu mente, no tengas forma, ni figura, como el agua. Si pones agua en una taza, se convierte en la taza. Si pones agua en una botella, se convierte en la botella. Si pones agua en una tetera, se convierte en la tetera. El agua puede fluir, o puede golpear. Sé agua, amigo mío"


Se me ocurre poner de muestra la filosofía de un personaje famoso para explicar el título de esta nueva entrada de mi blog. Muchos de vosotros conocéis esta frase, conocéis esa entrevista realizada en diciembre de 1971 a Bruce Lee porque, entre otras cosas, se ha utilizado también para anuncios publicitarios. No he partido de estos pensamientos, pero se me vienen a la cabeza cuando se actúa de la forma que os voy a explicar.

"Si un alumno se quita los zapatos para tirarlos al aire o a todo lo que se le ponga por delante, la próxima vez, yo me los quito primero." Parece una tontería, una locura, incluso una estupidez... pero funciona. "Si pones agua en una taza, se convierte en la taza." Podemos interpretarlo de muchas formas, pero en este caso sólo cabe una posible: si quieres comprender a un niño, conviértete en un niño; pero nunca dejes de ser el adulto que le acompaña y educa, como el agua, que nunca deja de ser agua sea cual sea el recipiente que la contiene.
Vamos a hablar desde la experiencia con niños de infantil y primaria, en concreto, con alumnos con neae, pues a este aula de PT asisten alumnos de estas características. Sea como sea el maestro, tiene que saber adaptarse a cada alumno, a cada contexto, a cada realidad.

Presentemos 3 de las actitudes que más han funcionado con estos alumnos, donde se puede ver cómo nos convertimos en agua, para a su vez, tomar formas diferentes según la situación. Las anécdotas se cuentan usando indistintamente el masculino y femenino (niño/a, maestro/a) sin que tengan relación directa con la realidad, para reservar los datos personales de los protagonistas, que en cada caso pueden ser más de uno. Estos protagonistas tienen, en su mayoría, trastornos de conducta o TEA.

1. "Si él se quita los zapatos, yo me los quito primero"

Pensemos en un alumno de 6 años con síndrome de Asperger con una rabieta fuerte. Esa rabieta le induce a quitarse los zapatos y tirarlos fuertemente a su alrededor, sin mirar ni a dónde ni a quién. Entonces, justo antes de que él se los quite, la maestra se los quita primero... El alumno perplejo, se queda quieto y, o se los sigue quitando por orgullo pero no los tira ni cumple su objetivo; o simplemente no se los quita y queda quieto pensando en qué puede hacer ahora que la seño se ha adelantado a lo que yo iba a hacer... Y piensa el niño: ¿Cómo voy a quitarme los zapatos ahora para llamar la atención si la seño se los ha quitado antes y, además, ha dejado al descubierto sus calcetines de Mickey Mouse?

2. "Si él se sienta en el suelo, yo me siento con él"

Cuántas veces se sientan enfadados, enfurecidos, incluso se tiran y despliegan en el suelo... Los maestros pasan por su lado y surgen muchos comentarios: "vamos, levántate fulanito", "bueno, pues ahí te quedas hasta que lo pienses", "corre que vamos a colorear, con lo que te gusta"... y el alumno sigue sin levantarse y, en ocasiones, cada vez más enfadado. Entonces llega otra maestra, una que él conoce bien, y se sienta a su lado. El niño queda asombrado viendo cómo una seño ha bajado al suelo para ocupar un lugar junto a él, ni más alto ni más bajo, sino junto a él. Y esta seño no le ordena, no le grita... y entonces, comienza a ganarse su confianza, poco a poco...

3. "Si necesita romper cosas, le administro cosas para romper"

¿Por qué vamos a reprimir las emociones? Hay que educarlas, no eliminarlas.
Otro alumno nuestro se enfada mucho pero, en ocasiones, el enfado es tan ingente que necesita romper o golpear... Hasta ahora rompía indiscriminadamente cualquier objeto a su alcance, lo necesitaba para tranquilizarse... pero no está bien. Poco a poco va aprendiendo a controlar las emociones y reconducirlas pero, mientras eso ocurre, tiene en clase un montón de periódicos y revistas viejas que puede destrozar y tirar contra la pared, si le apetece, en un lugar que, sabe, hemos buscado para él junto al aula. Sin que nadie le diga nada, cuando termina la destrucción, llega la calma, y él sólo recoge todo lo que ha tirado. A veces, solicita ayuda, y lo hace de una manera tan sosegada y cordial, que siempre encuentra respuesta positiva.


CONTINUARÁ...

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