martes, 11 de noviembre de 2014

Basta ya de exámenes... ¡Vamos a aprender!

¡Qué cansada estoy de presenciar exámenes, tras exámenes! ¡Controles, tras controles! De dos en dos temas, de tema en tema, exámenes globales, de recuperación... No creo que sea lógico que un niño de 8 años tenga unos ¡¡6 exámenes cada 15 días!!
La palabra examen siempre asusta. Sabemos que, si las mismas actividades las hacen los alumnos sin que sepan que es un examen, el resultado es mucho mejor. La presión de la nota, el agobio del estudio total del tema, la angustia por lo que "va a caer"... no deja que los alumnos disfruten del aprendizaje.

Ir al colegio debe ser algo guay, no un suplicio al que día tras día se enfrentan por obligación.

En este aula se piensa que hay que cambiar y el cambio debe ser en la escuela. La maestra piensa en alternativas. Se le ha ocurrido hacer, si es necesario hacerlos y según la edad y los contenidos que estén trabajando, sólo dos exámenes al trimestre (un examen en la evaluación intermedia y otro al final de cada trimestre), exámenes basados en competencias, exámenes que no responden necesariamente a la unión de dos o tres temas... ¿Y ésa será la única evaluación? Para nada.
La evaluación lo engloba todo: actitud en clase, actividades diarias, exposición de trabajos, estudio diario, lecturas, expresión escrita... Así vamos a aprender, vamos a disfrutar del día a día conociendo nuevos mundos, llegando a nuevas metas, descubriendo, iluminando, encontrando, compartiendo... Y no vamos a dejar de lado los exámenes, porque, por desgracia, parece ser la medida universal para evaluar los conocimientos y competencias que pueda tener una persona.

Cada día se presenta de una forma, pero todo organizado, todas las posibilidades detalladas en una previa programación... incluso las improvisaciones: qué vamos a dar en cada hora y con cada grupo, en qué va a consistir, qué pretendemos... Va a salir bien, tiene que salir bien... por ahora todo lo que se sale de la rutina diaria llama más la atención e invita a involucrarse más... Les encanta cambiar, se emocionan cuando hacen algo diferente, cuando se enciende la pizarra digital, cuando se trabaja con ordenadores, cuando pueden realizar las tareas por parejas o en grupo... En la variedad está el gusto, en la variedad está la educación.

A muchos de los alumnos de este aula se les dirige el aprendizaje, pero paralelamente disponen de una libertad sigilosa que les permite descubrir una nueva educación, la que ellos mismos son capaces de asimilar de forma independiente, la que ellos se enseñan mutuamente, una educación en constante movimiento, una educación permanente.

Seguiremos informando desde el aula que ahora soy, desde el aula que voy siendo.






Google+ Followers

Se ha producido un error en este gadget.

Páginas vistas en total