domingo, 12 de octubre de 2014

¿Qué te gusta?

Desde mi posición de aula, he presenciado que es muy común que la maestra pregunte a los padres o al propio alumno sobre sus gustos, su programa favorito en la tele, sus juguetes preferidos, sus aficiones... ¿Y por qué hace esto? Pues muy sencillo, para motivar al alumno y así conseguir el máximo resultado posible.
Un niño no está preparado para trabajar todos los días más de 5 horas en algo que no le gusta o que no tienes ganas de hacer; hay que presentárselo de forma que, incluso, pida hacer las tareas. Tiene que gustarle el colegio, es necesario que le guste el colegio para que pueda aprender.
Podemos aparcar a un lado las obligaciones y los castigos algún día a la semana, e intentar conocer al alumno, de este modo nos ahorraremos muchas reprimendas y le haremos ganar muchos premios.
En este aula de PT se conoce al alumno y, a partir de ahí, se educa. Y funciona, trabajan más, se esfuerzan, les gusta un poco más el cole... sus días de escuela son felices.

Como dijeron hace cientos de años primero Aristófanes: "Educar a los hombres no es como llenar un vaso, es como encender un fuego" y después Plutarco: "El cerebro no es un vaso por llenar, sino una vela por encender", la mejor manera de educar es alumbrando y que sean ellos quienes encuentran su camino. Para encender esa vela nada mejor que sus intereses, nada mejor como una buena motivación.

¿Por qué siempre es culpa del alumno, del sistema educativo o del entorno familiar? ¿Nunca es culpa del maestro? ¿Es el maestro el que enseña en la escuela y nunca tiene parte de responsabilidad cuando el aprendizaje fracasa? ¡¡Pero qué equivocados estamos!! Si tus alumnos no aprenden, si no avanzan, si están desanimados y aburridos todos los días... ¿no hay nada que hacer? Obviemos el papel que ocupan los alumnos, el sistema y los padres, cada uno tiene el suyo y cada cual actúa en causa y consecuencia... eso es difícil de cambiar, no depende de nosotros. Pero... nosotros, nosotros sí podemos aportar el granito de arena que nos corresponde... o una montaña, si nos empeñamos y se trabaja en equipo.

¿No hay nada que hacer? Siempre hay algo que hacer, siempre hay un cerillo, una linterna, un móvil cuya luz me alumbra, un reflejo en un espejo... siempre hay algo con lo que encender y, si no se encuentra, paciencia, se encontrará. Sólo hay que trabajar un poco más o un poco diferente. Pero, cuidado, siempre no te dará resultado y creerás que no sirve. Seguirás estando equivocado.
"Si un bolígrafo no pinta, busco otro con el que escribir. Si no tengo más bolígrafos, busco un lápiz, un rotulador... Si no tengo ni punta ni papel, lo anoto en el móvil. Si todo eso me falla, me cambio el anillo de mano para recordar lo que iba a apuntar... Si no tengo anillo...etc Y así podría estar mucho tiempo, hasta que sin encontrar nada, me toca repetir interiormente, hasta que encuentre algo con lo que apuntar, aquello que debo recordar. Y tal vez, cuando llegue a casa, se me habrá olvidado. Y tendré que volver a empezar o lo habré perdido... Puede pasar, pero sigo, porque no se acaba nunca." Así es, ni más ni menos.



(Y, por si alguien piensa "¿y qué recibo yo a cambio?", decirle que, de la remuneración y/o recompensa que reciben los maestros, hablaremos otro día. Hasta la próxima.)

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