domingo, 6 de abril de 2014

Una ciudad de síndromes de Down...

Una ciudad de síndromes de Down...

Dejad que os cuente una anécdota que ocurrió en uno de los centros en los que he ubicado el aula, hace ya unos años.
En cierta ocasión oí en una reunión
“Es que esto no teníamos que consentirlo... Tendríamos que reunirnos todos los profesores para protestar y no permitir que niños así (en este caso, con síndrome de Down) entren en colegios normales... tienen que estar con niños iguales que él...”. Increíble, ¿verdad?
Respuesta que le dio una maestra:
"¡Claro! Como esa persona va a vivir en un país de síndromes de Down, con una ciudad de síndromes de Down, sus vecinos serán síndromes de Down... ¡Por favor! Es perfectamente capaz de seguir el ritmo de este centro con ayuda del PT...”.
De nuevo el otro docente:
"Pues yo tenía un vecino con discapacidad y todos los días iba a la calle con su madre del brazo, limpito y educado, y no necesitaba más…Claro que si fuera mi hijo, otro gallo cantaría”. Increíble de nuevo, ¿verdad? Sin comentarios.

Aquello ocurrió hace ya varios años y, afortunadamente, apenas se oyen comentarios de este tipo en los centros. Estoy conociendo a maestros implicados, que se esfuerzan por atender a la gran diversidad de alumnos que se encuentran en sus aulas, siempre, claro está, con la ayuda del PT. Pero hace falta implicarse, y formarse... e incluir.

A veces creo que hay maestros que no se dan cuenta de que pertenecemos a esa etapa en la vida que todos recuerdan: el colegio. Las relaciones sociales, las notas, el trato con los profesores, “la señorita”, “el profe”... todo influirá en el futuro, en los recuerdos. Hagamos que todo sea gratamente memorable para todos los niños, sea cual sea su condición, su color de pelo, su coeficiente intelectual, su raza, su entorno, su minusvalía...
Para TODOS los niños.


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