domingo, 23 de marzo de 2014

Primer dictamen

El primer dictamen de escolarización
Recuerdo muy bien la primera vez que asistió a mi aula un alumno con dictamen del EOE. Cuando tienen dictamen deben asistir a mi aula, normalmente es lo que se recomienda; también pueden aplicar una adaptación curricular, flexibilización de contenidos, de metodología... Ya hablaremos de esto. 
Bien, hablando del alumno nuevo. Tenía síndrome de Asperger y, aunque "había oído hablar de ello" en la carrera, empezó la maestra a ponerse al día. La verdad es que la carrera universitaria de magisterio hizo que la maestra de PT de mi aula tuviera la oportunidad de trabajar en un colegio y de iniciarse en el aprendizaje del mundo educativo, pues los conocimientos eran algunos, y la práctica, muy poca. Mucha teoría, demasiada... y poca práctica... Al menos hace unos 15 años. No quiero decir con esto que no se noten las clases y profesores competentes que pasaron por las aulas de la facultad que la maestra visitaba; también había de esto. También había profesores geniales cuyo conocimiento se basaba, en gran parte, en la vivencia personal y en la práctica de las teorías, y por otro lado, se palpaba el interés y la dedicación en la enseñanza universitaria.

Bien, que me pierdo, volvamos al tema. Nos quedamos en el síndrome de Asperger. Asistía a congresos, jornadas, hacía cursillos, leía muchísimo sobre el tema... Pero sólo ella. Algunos de los maestros que impartían clase a este alumno no mostraban interés por conocer más sus características, su manera de aprender, de actuar... Creían que todo eso era responsabilidad de la maestra de PT... ¿Por qué? El sentido común dice que debes atender de la mejor manera posible a cualquier alumno que pertenezca a tu aula, sea como sea. Pero en este, y en otros muchos casos venideros, no era así. Los tutores no se creían responsables de alumnos con síndromes o trastornos. Estos alumnos pasaban a ser "responsabilidad" de la maestra de PT (digo maestra como podría decir maestro). 
Afortunadamente, aunque en casos venideros se repitiera esta situación, también descendían el número de maestros que no se concienciaban de la nueva educación, de la inclusión verdadera. Ya hablaremos de ellos también, profesores geniales.

Asperger… Un nombre peculiar para un trastorno peculiar. Se me hacía grande, pero fui adaptándome a él. La maestra se esforzaba, se esforzaba… y a veces lo conseguía… pero con obstáculos, muchos obstáculos. Estos obstáculos iban desde sus propios compañeros hasta la ley de educación, tan variable, paradójica e inexacta.
Empezando por el entorno más próximo, la incomprensión ante el caso, el rechazo a cambiar metodología, rechazo a aceptar alumnos con diferencias, rechazo a cambiar su clase homogénea y rutinaria…
Obstáculo en el diagnóstico, un diagnóstico a veces confuso (en algunos casos), una realidad rechazada por la familia con miedo a que sus hijos sean desplazados, una realidad asumida por la familia entregada en exceso a su hijo pero no correspondida por su alrededor… Un asperger que no era asperger, un autismo que no era autismo…
Y encima de todo ello, la ley de educación. No daban respuestas concretas, no daban soluciones… Todo genial mientras está en el colegio pero… ¿qué futuro académico le espera a un alumno con dificultades? ¿Está todo definido desde el comienzo hasta el final? ¿Dónde está ese final?

No sé si alguno de los que leen esto llegará algún día a una de mis aulas pero que sepan que va a ser difícil, que tendrán que ir a contracorriente muchas veces, que no serán escuchados otras tantas, que tendrán sensación de fracaso y que esa sensación se convertirá en realidad en muchas ocasiones…


Para que todo esto se reduzca hasta la nada, aporto ésta, mi historia hasta ahora, para que podamos analizar, cambiar, rectificar, aprender… y seguir adelante, siempre seguir adelante.

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