domingo, 1 de junio de 2014

Dicen que es superdotado...

Altas capacidades


Siempre he oído que perjudica lo mismo excederse que prescindir... ¿Podríamos aplicar algún significado de esta frase al tema que nos ocupa? Altas capacidades, sobredotación, talento... ¡Qué equivocada estaba antes de conoceros!
Hace unos cuatro o cinco años asistía a una de mis aulas un alumno al que diagnosticaron sobredotación intelectual. Nunca había tratado la maestra a un alumno de esas características, tuvo que ponerse al día. Siempre que llegaba un alumno nuevo, tenía que ponerse manos a la obra, tenía que partir casi desde cero pues, además de conocer su diagnóstico, debía conocer a la persona.

Recuerdo que aquel alumno era brillante... y lo sigue siendo, pues sigue asistiendo a mi aula. Se comenzó a hablar en el centro de altas capacidades, pero no demasiado. No sabían exactamente lo que era, estaban equivocados.

La situación no ha cambiado mucho en la actualidad, aún siguen definiendo a un alumno con altas capacidades como un niño "más inteligente de lo normal", "más listo"... Nada más. Muchos no comprenden cómo pueden, incluso, suspender alguna asignatura. ¡Algunos ni siquiera comprenden que a veces se porten mal! ¡Pero si sigue siendo un niño!

He aprendido, siendo aula de PT, que los alumnos de altas capacidades forman el pensamiento de otra manera; que su aprendizaje es inductivo, divergente, creativo, deductivo también...; que su mente no descansa, que sus intereses por aprender y saber más superan al interés, por ejemplo, de tener buena caligrafía; que en deporte o en dibujo no tienen por qué destacar... QUE SI NO SE LES ATIENDE A TIEMPO DE FORMA ADECUADA PUEDEN, INCLUSO, LLEGAR AL FRACASO ESCOLAR Y, LO QUE ES PEOR, A LA FRUSTRACIÓN PERSONAL.

Ahora mismo uno de los maestros que conozco está llevando a cabo una nueva forma de trabajar con uno de los alumnos de altas capacidades que atiende. Es muy difícil. Necesita la continuidad de esas medidas extraordinarias en el aula ordinaria, y esto no se da siempre. Es difícil, pero lo veo empeñado en no dejarlo pasar de curso sin haber intentado algo más, tiene que ayudarle a aprovechar su potencial intelectual y, de paso, quiere ayudar a que no se sienta fracasado. Debe hacerlo, por conciencia, porque es lo más lógico y porque es su trabajo, ni más ni menos.
He visto pasar por mi aula alumnos de altas capacidades a los que catalogaban como "desastres". Desastres en lo emocional, en la caligrafía y limpieza en presentaciones de trabajos, desastres en la forma de vestir, de ocuparse de su cajón de pupitre... Y a eso únicamente daban importancia los adultos.

Se me ocurre, por ejemplo, que a nadie se le ocurriría darle a un niño de 8 años un millón de euros para que lo gaste como mejor le parezca; ni siquiera es legal y, si lo fuera, probablemente lo perdería todo o se quedaría con poco. (No sé si es muy buen ejemplo, más adelante pensaré en otros mucho mejores). Bien, pues creo que podemos asemejar algo de este símil con la situación de los niños con altas capacidades. Son niños y tienen en su poder una riqueza intelectual que no saben manejar y necesitan que les ayuden. Yo lo veo día tras día en mi aula, y soy testigo mudo del esfuerzo que hacen algunos profesores por conseguir una adecuada escolarización de estos alumnos.

Hasta la siguiente entrada, aún tengo tanto que contar...

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